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Sunday, September 23, 2007

EL OPTIMISMO SOBRE AMERICA LATINA

Me sorprendió el grado de optimismo sobre el futuro de América Latina entre los funcionarios gubernamentales, economistas y líderes empresariales que participaron en la Conferencia de las Américas del Miami Herald. Considerando las noticias diarias de la región, fue realmente asombroso. ?Pero es justificado? Lee aqui los motivos por los que soy algo esceptico, y dinos cual es tu opinion al respecto.

10 Comments:

Anonymous Anonymous said...

En el periodico digital Minuto uno de gelblung a las noticias que tienen que ver con kirchner les eliminaron los comentarios de los lectores porque los insultos eran mayoritariamente la respuesta. Todas las notas publicadas tienen posts excepto las que se refieren a los k. Anteriormente censuraban los mensajes, ahora han optado por no permitir ninguna opinión. Patético

1:26 PM  
Blogger Manito de Cuy said...

Como siempre, en naciones como las nuestras el "crecimiento" es coyuntural (dada la "bonanza" de precios de materias primas). Para que este "crecimiento" se convierta en "desarrollo" (de caracter mas permanente) debemos cambiar las estructuras productivas. Una economía basada en el conocimiento (por que la economía se trata precisamente de la mejor asignación de recursos escasos frente a necesidades crecientes) permitirá que de eventos de coyuntura pasemos a sistemas de estructura. Ahi el optimismo dejará de ser pasajero para convertirse en mas permanente.

Aun cuando las evidencias ilustran contundentemente que el desarrollo (y no solo el crecimiento) pasa por mejorar los niveles educativos de las gentes, los gobiernos, gobernantes, líderes de opinión e incluso los mismos educadores no abandonan aun la prédica para pasar a la práctica. Falta algo (que creo está conectado con la presencia de lideres fuertes, aunque suene a caudillismo trasnochado) que propicie por fin la revolución del conocimiento para beneficio de tanto heredero de pobreza que ocupa nuestros paises.

9:46 AM  
Anonymous Dr. Salvo said...

"Manito de cuy" peca del mismo pecado que critica. Su solución es la repetida y manoseada monserga del "cambio de estructuras". El problema de América Latina es que hay muchos que quieren implantar sus soluciones teóricas e impnérselas a los demás. "Libertad incluso para aquellos que no quieren libertad", decía sabiamente Bakunin. es decir, anda y hace lo que piensas, pero no trates de obligarnos a los demás a hacer lo mismo que tú. Lo que se necesita es una constante y permanente eliminación de las barreras comerciales, del autoritarismo político y de la imposición ideológica. Muchos de nuestros países se precian de tener "los códigos más modernos, las constituciones mejor redactadas, las leyes más inteligentes", pero ninguno se precia de tener la menor cantidad de leyes posibles. La constitución de los Estados Unidos es buena porque es breve y porque no impone un sistema; lo que la ha ido deteriorando son esos pincelazos de autoritarismo que se llaman 'Amendments'. Lo que le falta a América Latina no es "cambio de estructuras", es un cambio de mentalidad política que la lleve a 'eliminar' las famosas estructuras.

6:45 AM  
Blogger Rob Rufino said...

En el año 2003 Oppenheimer hablaba de revote (Dead Cat Bounce) y no de crecimiento...

Hoy, 4 años después, siguen pronosticando pestes para los paises latinoamericanos que se alejaron del ala de USA.

8:09 AM  
Blogger Rob Rufino said...

Hay un gran error en el análisis de Oppenheimer.

Los commodities (petroleo, minerales y productos agropecuarios) no suben de precio por la alta demanda, sino porque el dolar vale cada vez menos en el mundo.

Los precios del petroleo, por ejemplo, alcanzaron un record en dolares. Pero si se analiza su precio en euros se observa que casi no varian.

Pareciera que la mayoría de los analistas financieros no están acostumbrados a una devaluación de la moneda de referencia y les cuesta ver sus consecuencias...

En ese contexto de devaluación los bienes raices y los commodities son el refugio más seguro para los inversores (de ahi el problema de las hipotecas...).

Dudo que esta crisis (originada por el altisimo déficit americano) se vaya pronto.

Independientemente de eso, estoy de acuerdo en la necesidad de agregar valor a nuestras exportaciones.

Saludos, Rob.

8:20 AM  
Anonymous Anonymous said...

Espectacular lo tuyo, Rob! Los grandes análisis con pie de barro!
Esto me recuerda a cuando Oppenheimer quiso tener un programa en la tv en Argentina... no duró lo que un caramelo para un niño... Muy triste.

12:59 PM  
Blogger Andres Oppenheimer said...

Rob Rufino y el valiente "anonimo" tienen que hacer sus deberes antes de escribir: 1) Jamas escribi eso de DEAD CAT BOUNCE (es mas, ni se lo que significa eso), y sigo teniendo mi programa en Argentina, en America Tv, los lunes por la noche.
Respetuosamente,
Andres Oppenheimer

8:22 AM  
Anonymous Anonymous said...

¿CÓMO SE BORRA LA SONRISA DE OPPENHAIMER?

Han aparecido en América latina gobiernos que (otra vez) proponen proyectos de –al menos– justicia distributiva. A la derecha se la ve muy segura, incluso irónica. Si uno lee a algunos de sus analistas –y es algo imprescindible, aunque no siempre agradable– verá que nada parece preocuparles mucho. La sonrisa del señor Oppenheimer sea acaso el termómetro de la situación. También podría ser un proyecto de poder para las izquierdas del continente: el proyecto, digo, de borrarle la sonrisa a Oppenheimer. Cada etapa de la historia encuentra las consignas políticas que la definen. “Todo el poder a los Soviets”, por ejemplo. “Crear uno, dos, muchos Vietnam”. “Patria sí, colonia no”. “Luche y vuelve”. Hoy, aquí, podría razonablemente ser: “Luche y Oppenheimer se pone agrio”.

Como fuere, la sonrisa de Oppenheimer expresa una certeza del poder neoliberal. Esa certeza dice: “Ninguno de estos gobiernos latinoamericanos, que creen estar inaugurando una nueva era, nos quitará una noche de sueño ni un día de gloria”. La certeza (que es un elaborado cuadro ideológico de situación) tiene fundamentos serios. Serían más o menos éstos:

Monólogo de situación del neoliberalismo en América latina:

1) Brasil: Lula ha demostrado ser manso. Es un obrero y con haber llegado a presidente se siente demasiado satisfecho como para desear más. El deseo tiene, en política, un límite. Lula lo ha descubierto no bien juró su cargo: sólo eso quiere, la presidencia. Ahora, por consiguiente, no quiere cambiar nada grave. Sólo quiere durar. Y sabe que para durar no tiene –según queda dicho– que cambiar nada; 2) Venezuela: Chávez es un fanfarrón enamorado de su retórica. Pero la retórica no nos lastima. Si quiere hablar, que hable. Aunque los índices de pobreza siguen bien altos. Difícil que pueda movilizar con extremo prejuicio (para nosotros, claro) a sus campesinos, que lo quieren porque luce como ellos, pero sólo eso. Nos vende petróleo. Hace muy buenos negocios con nosotros. Se permite el populismo. Y a nosotros nos disgusta el populismo. Nos disgusta mucho. Tanto como a la izquierda teórica y culta, académica. Pero ellos ven en el populismo un freno a la lucha de clases. Una conciliación de clases en beneficio de la burguesía. Ven líderes que prometen y manipulan masas para nada, para que todo quede igual; eso que llaman bonapartismo o gatopardismo, en fin, algo así. Nosotros no: no nos preocupan las clases porque las hemos desarticulado o reducido a la inexistencia o a esa forma de la inexistencia que es la esclavitud. Nos preocupa el populismo. O sea, el control de la economía, la demagogia, la concentración de poder en el líder carismático (hemos leído, saben, a Weber), la redistribución del ingreso, las nacionalizaciones, el intervencionismo estatal y ¡el proteccionismo, esa negación maldita de la sociedad abierta! Estas pestes del populismo no nos gustan nada y les daremos batalla donde sea necesario; 3)Argentina: los peronistas no son un misterio para nosotros. Lo son para todo el mundo. Para nosotros, no. Es fácil: todos se quejan de la incomprensibilidad del peronismo, nosotros no. La asumimos: son incomprensibles. Hay que negociar con la faceta, con el matiz o con -pongamos– la modalidad hegemónica que el peronismo exhibe en cada coyuntura. El peligro es su tendencia al populismo, heredada de su padre fundador. Ese populismo de los orígenes siempre puede retornar, pero siempre puede desaparecer. Con Menem, gran demócrata, gran baluarte de la economía de mercado, desapareció. Pareciera retornar con Kirchner, hombre imprevisible, como buen peronista. Pero se afianza su tendencia al gradualismo. Ese gradualismo se expresa en su renuencia a tocar los engranajes que podrían perjudicar la actual distribución del ingreso, con la que nosotros estamos de acuerdo. No nos preocupa Kirchner. No creemos que toque esos engranajes. Para decirlo todo: mientras Kirchner (como hasta ahora) no grave las rentas financieras, no reimplante el impuesto a la herencia que eliminó nuestro siempre recordado héroe José Alfredo Martínez de Hoz (a quien llevamos en nuestro corazón y hemos conseguido, hasta hoy, que no sea importunado), mientras no grave las transferencias de capital, no modifique el IVA para los consumos populares, no suba el mínimo no imponible y controle la inflación pese a saber que es la ausencia del proyecto distributivo su causa (ya verá cómo lo logra), mientras crea que el populismo distribucionista le dará un arma, una consigna de unidad a la oposición y esto le preocupe tan extremadamente como hasta hoy, mientras todo esto siga así, Kirchner es nuestro amigo; pero, atención: es peronista y puede cambiar; 4) Bolivia: Ya lo dijo nuestro aliado por izquierda: el señor James Petras. Dijo (con sólidas citas de Marx, claro) que no alcanza con ser indígena para ser revolucionario. Si Petras lo dice, nosotros de acuerdo. Evo no pasará de ser un pulóver de colores festivos. Confiamos en que su populismo se reduzca a eso; 5) Uruguay: un país de gente educada; nos preocupa el señor Mujica, su desaliño, su lenguaje claramente populista y hasta, diríamos, guarango. Pero Tabaré es un caballero. Siempre los hemos visto más cercanos a Suiza que a América latina. Es nuestra visión, sí. Hasta los neoliberales podemos equivocarnos. Pero..; 6) Chile: este país, como dicen los republicanos argentinos, es el ejemplo en que la Argentina debiera mirarse. Prolijo, austero, republicano. Los adversarios se saludan. Si gana uno el perdedor lo pondera. Lo va a ver. Toman juntos un café y hablan de la gobernabilidad. Michelle es una demócrata. Además, ahí, en las entrañas recónditas de ese país, nuestro glorioso amigo Pinochet clavó para siempre la lanza del miedo. Y, también, les dejó una economía sana. Los chilenos la seguirán desarrollando. Es un pueblo adulto. Siempre recordamos sus cacerolas. Siempre recordamos cómo ahuyentaron al marxista Allende.

Este “monólogo” expresa los principales elementos del proyecto de poder neoliberal. Si se lo lee correctamente se observará que ese poder radica en las limitaciones de quienes debieran ser sus adversarios. El neoliberalismo está sereno y sonríe porque cree que nadie lo enfrentará con rigor. De aquí que la prosa de Alvaro Vargas Llosa (no Mario, que es patético y le juega en contra a su causa cuando dice disparates tales como ese "racismo al revés" que inventó) y Andrés Oppenheimer sea descarnadamente irónica y soberbia. Le temen, sin embargo, al populismo. Esta cuestión es interesante. ¿Por qué la izquierda y la derecha coinciden en escupir sobre el populismo? La izquierda no desconoce que el viejo Marx –en su formidable carta a Vera Zassoulitch de febrero de 1881– avaló a la comuna rural rusa y dijo que El Capital no exponía una “fatalidad histórica”, no se proponía hacer una “filosofía de la historia” aplicable a todo acontecimiento sino que se limitaba a “los países de la Europa Occidental”: salvo Mariátegui, todos los marxistas estudiaron la historia de América latina en base al desarrollo hegeliano que propone el Manifiesto comunista. Pero eso que los identifica con el neoliberalismo es el horror por la palabra “pueblo”. Escondería, escamoteándola, la lucha de clases en beneficio de la unidad del pueblo-nación. No es casual que el campeón del antipopulismo en la Argentina (Juan José Sebreli) milite en las filas de López Murphy. Con todo esto sólo trato de establecer una simetría entre la izquierda –supuestamente– marxista y el neoliberalismo. Habría que decir, de todos modos, que aquí, en la Argentina, los únicos que le agriaron el humor a la oligarquía fueron el populista primer Perón y –sobre todo– los jóvenes nacional populares de los ’70 a quienes, equivocados o no, yo sigo venerando.

¿Qué resta, en fin, para los nuevos gobiernos que han surgido en América latina? ¿Qué deberán hacer para evitar el rol de fichas del tablero neoliberal? ¿Cómo se borra la sonrisa de Oppenheimer? No es tan difícil: se trataría de analizar cada uno de los puntos del monólogo neoliberal” y hacer algo diferente. No digo exactamente lo contrario. Diferente. Ojalá Michelle Bachelet –que ha asumido y es mujer y es brillante– recuerde más a Salvador Allende, a los sacrificados del Estado Nacional, recuerde que fue Allende, en un lejano 21 de diciembre de 1970, el que nacionalizó el cobre de Chile, ojalá recuerde más a Neruda, a los Parra y hasta –¡cómo no!– a Bernardo de O’Higgins que a los operadores socarrones del imperio comunicacional-belicista. O sea, a Bush, que es quien verdaderamente sonríe detrás de la sonrisa de Oppenheimer.

(Publicado por Nelson Rodriguez, de Argentina)

12:20 AM  
Anonymous Anonymous said...

Cuanta pendejada escribe el anonymous precedente.

2:11 AM  
Blogger red said...

Thank you very much for this information.

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